125 años de Ford Racing: La historia del triunfo de 1901 que dio origen al gigante automotriz
El 10 de octubre de 1901, Henry Ford vistiendo un impecable traje de tres piezas y al volante del bólido «Sweepstakes» superó al favorito Alexander Winton en la prestigiosa carrera de Grosse Pointe, Michigan.
Aquella victoria no solo le otorgó el financiamiento necesario para fundar Ford Motor Company dos años más tarde, sino que marcó el punto de partida formal de Ford Racing, la división de alta competencia que hoy celebra un siglo y cuarto de historia dentro del automovilismo internacional.

A lo largo de más de 125 años, la marca estadounidense ha utilizado la alta exigencia de las pistas como laboratorio de desarrollo tecnológico y vitrina de durabilidad.
En 1903, Barney Oldfield superó la barrera de los 97 km/h sobre un Ford 999 en el trazado de tierra de Indiana, estableciendo el récord de vuelta más rápida de la época.
En 1909, un Ford T conquistó la agotadora travesía transcontinental de Nueva York a Seattle, y para 1914 el mismo modelo ya dominaba la subida al Pikes Peak International Hill Climb, competencia de montaña donde el fabricante volvió a imponerse en la clasificación general a comienzos de este año.
La expansión del programa deportivo tomó fuerza en la década de 1950 con el surgimiento de NASCAR. En 1949, Jim Roper logró el primer triunfo sancionado por la categoría al volante de un Lincoln, mientras que modelos equipados con el icónico motor Flathead V8 abrieron la ruta de títulos para la firma del Óvalo Azul.

En los años 60, el proyecto adquirió un alcance global: el Mustang se adjudicó el 1-2 en el Tour de France Rallye de 1964; Jim Clark ganó las 500 Millas de Indianápolis en 1965 junto al equipo Wood Brothers, y en 1966 el mítico Ford GT40 desarrollado junto a Carroll Shelby selló el histórico triplete sobre Ferrari en las 24 Horas de Le Mans.
En el ámbito de los monoplazas, la compañía dejó una huella imborrable al diseñar motores para la Fórmula 1 que acumularon 10 Campeonatos de Constructores.
Este linaje técnico impulsó el primer título mundial de Michael Schumacher en 1994 y las victorias en las 500 Millas de Indianápolis de Jacques Villeneuve (1995) y Buddy Lazier (1996), antes del retorno oficial de la marca a la F1 en 2026 en alianza estratégica con Red Bull Ford Powertrains.
En paralelo, el Ford Thunderbird dominó la era dorada de NASCAR durante los años 80 —alcanzando en 1987 el récord absoluto de velocidad de 342,5 km/h en Talladega con Bill Elliott—, mientras que en 2016 el nuevo Ford GT volvió a quedarse con el escalón más alto del podio en Le Mans dentro de la categoría LMGTE Pro, exactamente medio siglo después de su hazaña original.
En la actualidad, Ford Racing mantiene presencia activa en 36 certámenes internacionales —incluyendo el WRC, Supercars de Australia, la Baja 1000 y NASCAR—, consolidando una infraestructura competitiva que transformó un triunfo local de 1901 en uno de los programas de automovilismo más influyentes de la industria.